| erasmo spicker ( @ 2004-10-15 00:42:00 |
Resplandor eterno... - detalles
Kirsten Dunst en calzones saltando sobre la cama (hace eco a Scarlet Johanson en Perdidos en Tokio).
De nuevo calzones, Jim Carey enamorado del crunch de Clementine. Hay una intimidad que raramente se ve en las películas. Hay un momento hermoso en que se le arruncha en la axila. Otro en el que le agarra las tetas y la cola bien duro. No hay como agarrar un rabo fuertemente con los dedos. Y es bonito eso. La memoria de la que trata la película no es sólo memoria de imágenes. Es también memoria del cuerpo. Que es quizás la que da mas duro. Es quizás la que va enloqueciendo a Clementine. ¿Cómo se borra eso? (hace falta quizás algo con los olores)

Metáforas: el mar y la arena, el polvo, la nieve, la casa que se destruye poco a poco.
Las frases que se dice Barish al comienzo. Y en la cama cuando ella habla, habla y habla. (Uno como puede entenderse tanto, y llegar a entenderse tanto que ya no se entiende)
Kirsten Dunst recitando de memoria las citas, no logré entender ninguna muy bien, pero había algo en ellas que producía una extraña emoción. Sin duda sonaban muy musicales. Especialmente la de pope con esa transición al desfile.
Toda la primera secuencia. Increíble. La puedo ver mil veces como si fuera un video musical. La cámara siempre parece estar incómoda. Como que no cabe. Como si realmente estuviera allí en el tren siguiéndolos a los dos. La conversación en el tren, ¿fue grabada en un tren? Tuvo que serlo. Fuera del apartamento de Barish la película produce la sensación de que todo es real. Que no tuvieron que montarlo.
Los juegos de foco.
Como los recuerdos se vuelven recuerdos.
Jim Carey niño con su noviecita.
Las piernas de Clementine convertida en la amiga de la mamá.
El lunar de Kate Winslet.
Everybody is got to learn sometime.
Los libros que desaparecen.
Oh my darling, oh my darling,
My darling Clementine,
You are lost for me forever,
Dreadful sorry, Clementine.
Kirsten Dunst en calzones saltando sobre la cama (hace eco a Scarlet Johanson en Perdidos en Tokio).
De nuevo calzones, Jim Carey enamorado del crunch de Clementine. Hay una intimidad que raramente se ve en las películas. Hay un momento hermoso en que se le arruncha en la axila. Otro en el que le agarra las tetas y la cola bien duro. No hay como agarrar un rabo fuertemente con los dedos. Y es bonito eso. La memoria de la que trata la película no es sólo memoria de imágenes. Es también memoria del cuerpo. Que es quizás la que da mas duro. Es quizás la que va enloqueciendo a Clementine. ¿Cómo se borra eso? (hace falta quizás algo con los olores)

Metáforas: el mar y la arena, el polvo, la nieve, la casa que se destruye poco a poco.
Las frases que se dice Barish al comienzo. Y en la cama cuando ella habla, habla y habla. (Uno como puede entenderse tanto, y llegar a entenderse tanto que ya no se entiende)
Kirsten Dunst recitando de memoria las citas, no logré entender ninguna muy bien, pero había algo en ellas que producía una extraña emoción. Sin duda sonaban muy musicales. Especialmente la de pope con esa transición al desfile.
Toda la primera secuencia. Increíble. La puedo ver mil veces como si fuera un video musical. La cámara siempre parece estar incómoda. Como que no cabe. Como si realmente estuviera allí en el tren siguiéndolos a los dos. La conversación en el tren, ¿fue grabada en un tren? Tuvo que serlo. Fuera del apartamento de Barish la película produce la sensación de que todo es real. Que no tuvieron que montarlo.
Los juegos de foco.
Como los recuerdos se vuelven recuerdos.
Jim Carey niño con su noviecita.
Las piernas de Clementine convertida en la amiga de la mamá.
El lunar de Kate Winslet.
Everybody is got to learn sometime.
Los libros que desaparecen.
Oh my darling, oh my darling,
My darling Clementine,
You are lost for me forever,
Dreadful sorry, Clementine.