| erasmo spicker ( @ 2004-03-28 13:21:00 |
Cadaver infinito I (Juan es devorado por un león)
Juan, por primera vez, se introduciría en la selva de su jardín. Papá pasaba allí todas las tardes y era el orgullo de su vida.
Papá era un exitoso banquero, famoso por reproducir ilimitadamente los millones de sus clientes. Había aparecido varias veces en las páginas de los periódicos y las revistas. Sin embargo solía decir que eso era nada comparado con su jardín.
Mamá estaba celosa del jardín. Odiaba el dichoso jardín. Antes solían ir a cine juntos por las tardes, incluso a comer helado. Ahora, él no había acabado de llegar del trabajo cuando ya estaba de cabeza con la pala y el machete. Solo regresaba mugriento por la noche, lleno de rasguños; mamá nunca se atrevió a preguntar si de una planta o un animal.
Adriana, la hermana de Juan, entraba y salía silenciosa del jardín. Nunca había dicho una palabra al respecto.
Juan, esta mañana, luego de que su papá, como todos los días, tomase su café a las 5:48 y cogiese su maletín para atravezar la puerta de la casa a las 6:07, decidió que, por fin, habría de entrar en el jardín.
[Cadaver infinito: def. Cuento colectivo. Versión blog de los cadáveres exqusitos. Dícese de una forma de relato en la que cada lector es invitado a añadir, a manera de comentario, una continuación de la historia]
Juan, por primera vez, se introduciría en la selva de su jardín. Papá pasaba allí todas las tardes y era el orgullo de su vida.
Papá era un exitoso banquero, famoso por reproducir ilimitadamente los millones de sus clientes. Había aparecido varias veces en las páginas de los periódicos y las revistas. Sin embargo solía decir que eso era nada comparado con su jardín.
Mamá estaba celosa del jardín. Odiaba el dichoso jardín. Antes solían ir a cine juntos por las tardes, incluso a comer helado. Ahora, él no había acabado de llegar del trabajo cuando ya estaba de cabeza con la pala y el machete. Solo regresaba mugriento por la noche, lleno de rasguños; mamá nunca se atrevió a preguntar si de una planta o un animal.
Adriana, la hermana de Juan, entraba y salía silenciosa del jardín. Nunca había dicho una palabra al respecto.
Juan, esta mañana, luego de que su papá, como todos los días, tomase su café a las 5:48 y cogiese su maletín para atravezar la puerta de la casa a las 6:07, decidió que, por fin, habría de entrar en el jardín.
[Cadaver infinito: def. Cuento colectivo. Versión blog de los cadáveres exqusitos. Dícese de una forma de relato en la que cada lector es invitado a añadir, a manera de comentario, una continuación de la historia]